
¡Baaaaaajan, Macrobús!
Alfonso Javier Márquez
Puede ser una venganza política contra los adversarios de partido que no lo apoyaron en la campaña política y a quienes acusan los perdedores de la derrota o bien puede ser resultado del análisis de consciencia que están haciendo los diputados salientes coordinador por Jorge Salinas tras recibir en las campañas la evidente inconformidad de la gente con el proyecto Macrobús, o talvez las dos, el caso es que el Macrobús agoniza.
Jorge Salinas tiene argumentos fuertes claros y contundentes sobre los motivos por los que hay que cancelar el proyecto del Macrobús pero prevalece el rechazo social a este que iba a ser el proyecto central del gobierno de Emilio González Márquez y la catapulta para que Diego Monraz Villaseñor fuera el candidato a sucederlo en el gobierno del Estado.
El aún coordinador de los diputados panistas en el Congreso del Estado regresó a la legislatura con la espada desenvainada. Y el objetivo es claro: evaluar la cancelación del proyecto Macrobús.
Salinas trae fresco el sentimiento social porque vivió en carne propia el rechazo de la gente hacia el sistema de transporte que los panistas creyeron que sería la solución a los problemas de movilidad de la Zona Metropolitana y por lo que sería el principal argumento para renovar las presidencias municipales metropolitanas y ni uno ni el otro. A pesar de los esfuerzos de quienes conducen el proyecto Macrobús para convertirlo en la panacea de los problemas del transporte, a pesar de todo lo que se invirtió en difundir las bondades de los camiones articulados en carriles confinados, a pesar de ello, a los usuarios evidentemente no les gustó la alternativa.
Jorge Salinas considera –y así lo ha expresado públicamente- que una de las principales causas de la derrota del cinco de julio fue el Macrobús. Por eso no es difícil calcular que ahora desde su posición de diputado hará lo posible por frenar ese proyecto que como valor agregado es uno de los principales ejes de la administración de sus enemigos políticos internos: el grupo político del gobernador Emilio González Márquez y su alfil, Diego Monraz Villaseñor, director del Sistema del Tren Eléctrico Urbano.
Lo dicho por Salinas en la DK en entrevista sobre el tema plantea no solo darle la espalda al proyecto de los de su partido sino apoyar los compromisos del los alcaldes electos de origen priísta en el sentido de construir una nueva línea de tren eléctrico y se atrevió a decir que en lugar de gastar los 10 mil 600 millones dispuestos para las nuevas líneas de Macrobús, mejor habrían de utilizarlos para arrancar la línea tres del tren ligero.
El asunto de entrada enfureció al director del Macrobús Diego Monraz que ha invertido todo su esfuerzo y tiempo en ese proyecto que en Colombia resultó tan exitoso y que –allá- le ha garantizado la simpatía social al grupo en el gobierno de la Ciudad de Bogotá y un negociazo para quienes operan las empresas del Transmilenio, como le llaman allá al sistema de BTR. Contrario a lo que muchos pensamos –y me incluyo- e independientemente de que pudiera resultar una alternativa positiva, aquí a los usuarios del transporte público y automovilistas no les gustó el Macrobús que se instaló sobre la Calzada Independencia.
Puede ser una venganza política contra los adversarios de partido que no lo apoyaron en la campaña política y a quienes acusan los perdedores de la derrota o bien puede ser resultado del análisis de consciencia que están haciendo los diputados salientes coordinador por Jorge Salinas tras recibir en las campañas la evidente inconformidad de la gente con el proyecto Macrobús, o talvez las dos, el caso es que el Macrobús agoniza.
Jorge Salinas tiene argumentos fuertes claros y contundentes sobre los motivos por los que hay que cancelar el proyecto del Macrobús pero prevalece el rechazo social a este que iba a ser el proyecto central del gobierno de Emilio González Márquez y la catapulta para que Diego Monraz Villaseñor fuera el candidato a sucederlo en el gobierno del Estado.
El aún coordinador de los diputados panistas en el Congreso del Estado regresó a la legislatura con la espada desenvainada. Y el objetivo es claro: evaluar la cancelación del proyecto Macrobús.
Salinas trae fresco el sentimiento social porque vivió en carne propia el rechazo de la gente hacia el sistema de transporte que los panistas creyeron que sería la solución a los problemas de movilidad de la Zona Metropolitana y por lo que sería el principal argumento para renovar las presidencias municipales metropolitanas y ni uno ni el otro. A pesar de los esfuerzos de quienes conducen el proyecto Macrobús para convertirlo en la panacea de los problemas del transporte, a pesar de todo lo que se invirtió en difundir las bondades de los camiones articulados en carriles confinados, a pesar de ello, a los usuarios evidentemente no les gustó la alternativa.
Jorge Salinas considera –y así lo ha expresado públicamente- que una de las principales causas de la derrota del cinco de julio fue el Macrobús. Por eso no es difícil calcular que ahora desde su posición de diputado hará lo posible por frenar ese proyecto que como valor agregado es uno de los principales ejes de la administración de sus enemigos políticos internos: el grupo político del gobernador Emilio González Márquez y su alfil, Diego Monraz Villaseñor, director del Sistema del Tren Eléctrico Urbano.
Lo dicho por Salinas en la DK en entrevista sobre el tema plantea no solo darle la espalda al proyecto de los de su partido sino apoyar los compromisos del los alcaldes electos de origen priísta en el sentido de construir una nueva línea de tren eléctrico y se atrevió a decir que en lugar de gastar los 10 mil 600 millones dispuestos para las nuevas líneas de Macrobús, mejor habrían de utilizarlos para arrancar la línea tres del tren ligero.
El asunto de entrada enfureció al director del Macrobús Diego Monraz que ha invertido todo su esfuerzo y tiempo en ese proyecto que en Colombia resultó tan exitoso y que –allá- le ha garantizado la simpatía social al grupo en el gobierno de la Ciudad de Bogotá y un negociazo para quienes operan las empresas del Transmilenio, como le llaman allá al sistema de BTR. Contrario a lo que muchos pensamos –y me incluyo- e independientemente de que pudiera resultar una alternativa positiva, aquí a los usuarios del transporte público y automovilistas no les gustó el Macrobús que se instaló sobre la Calzada Independencia.
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